Y después del gran día

Tras el parto

Tras el nacimiento del bebé se inicia una nueva etapa donde el cansancio y las nuevas experiencias de la lactancia materna puede que afecten a tu cuerpo. Por ello es vital que tu dieta sea todo lo variada y completa posible. ¡Sigues necesitando el máximo de vitaminas y nutrientes!

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  • El día del nacimiento de tu bebé ha llegado, y se llegan unos días de nuevas experiencias en las que el cansancio y algunas dolencias serán las protagonistas junto con tu bebé estos días. Para superar este momento en las mejores condiciones, debes seguir alimentándote correctamente, incorporando el máximo posible de nutrientes y otras vitaminas, ya que la lactancia materna es algo que requerirá toda tu energía.

    Existen numerosos mitos sobre la alimentación adecuada para poder estimular la subida de la leche y amamantar correctamente a tu hijo. Pero ojo, la mayor parte de estos dichos no son útiles ya que no tienen ninguna base científica.

    Lo que es cierto es que durante la lactancia materna, la madre debe seguir incorporando en su dieta alimentos nutritivos, al igual que hizo durante el embarazo. Normalmente deben ingerirse unas 500 kilocalorías más al día pero siempre dentro de un orden y con una alimentación equilibrada en el que estén todos los grupos alimentarios.

    La composición de la leche materna no se ve alterada en gran medida por la alimentación de la madre. Sin embargo en casos específicos de mamás vegetarianas, o con problemas de desnutrición, sí que será preciso que el médico recete un aporte de vitaminas ya que puede perjudicar a la calidad de la leche y a sus ácidos grasos esenciales.

    La salud de la mamá durante la lactancia es fundamental y para cuidar al bebé correctamente se debe evitar algunos tóxicos como el tabaco, la cafeína, cualquier bebida con alcohol (incluso la cerveza) o también ciertos medicamentos.

  • Los consejos básicos para una dieta equilibrada son incluir diariamente:
    • Hidratos de carbono. Aproximadamente entre seis u ocho raciones. Estas son principalmente: arroz, pan, cereales, pasta o patatas. Conviene que sean integrales y de calidad y que no tengan azúcares añadidos como por ejemplo los presentes en los caramelos, los postres edulcorados o los caramelos.

    • Fruta y verdura. Recomendable cinco piezas al día en total ya que contienen mucha agua, minerales y vitaminas. También poseen fibra si las consumes con piel e intenta que al menos una de las piezas sea cruda. Puedes tomar la fruta entera o bien ¡una rica ensalada!

    • Lácteos. La cantidad apropiada al día es de dos o tres raciones que pueden ser desde un vaso de leche a dos yogures, o 60 gramos de queso fresco, etc… Con estas cantidades lograrás la cantidad recomendada de calcio.

    • Legumbres. Debes introducirlas en tu dieta al menos dos o tres veces por semana.

    • Proteínas. La carne magra o el pescado debe estar presente dos veces a la semana. Y puedes sustituirlas por un huevo entero cocido.

  • Más sobre la dieta adecuada
    • Normalmente, si llevas una alimentación correcta y equilibrada, no será preciso que complementes tu dieta con suplementos nutricionales o vitamínicos. Los alimentos podrán suplir las necesidades básicas tuyas y las de tu bebé. Eso sí, acude a tu médico si te encuentras cansada para que te realice unos análisis, en algunos casos de anemia ferropénica podrán recetarte hierro. También es conveniente acudir en los casos de dietas vegetarianas estrictas ya que necesitarán un aporte de vitamina B12.

    • Los ácidos grasos esenciales siguen siendo importantes porque deberás dárselos a tu bebé a través de la leche materna, ya que él no es capaz de producir toda la cantidad que necesita. Los pescados azules como el atún, el arenque, las sardinas, y algunos tipos de aceites como los de semillas son ricos en estos ácidos y será conveniente que los añadas a tu dieta habitual.

    • En esta época deberás beber mayor cantidad de agua y líquidos. Seguramente te lo pedirá el cuerpo ya que la hormona oxitocina presente durante el embarazo y la lactancia produce mucha sensación de sed. Pero si por el contrario no bebes mucho y notas que tu orina es demasiado oscura, oblígate a beber más cantidad.

    • Las legumbres son muy importantes, no dejes de tomarlas aunque sean flatulentas. Piensa que no afectará para nada al bebé, sólo lo hará a tu intestino.

    • Los alimentos como los espárragos, el ajo, o las coles de bruselas aportarán un sabor diferente a tu leche. No dejes de tomarlas a no ser que el bebé haga ascos.

    • Vigila las heces del bebé, si notas que tiene demasiada diarrea o comienza a sufrir vómitos puede que sea alérgico a algún alimento que estés tomando. Si sospechas de algún alimento en concreto, porque hay precedentes en la familia, verifica con el pediatra antes de eliminarlo de tu dieta.

    • Si amamantas a tu bebé, verás que comenzarás a perder peso de manera espontánea alrededor del tercer mes, hasta entonces la grasa acumulada en tu cuerpo son unas buenas reservas para tu bebé. Para casos de sobrepeso y siempre consultando a tu médico, podrás hacer una dieta con pocas calorías que sumadas al ejercicio físico diario te ayudará a recuperar el peso que tenías antes del embarazo.

    Si has decidido dar a tu bebé preparados específicos para bebés a modo de alimentación, tienes que seguir llevando una dieta muy equilibrada y hacer poco a poco ejercicio diario para volver a recuperar tu peso ideal.

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