Normas en la mesa

La mayoría de los niños más pequeños se aburren de estar sentados en la mesa mucho rato. Pero debemos armarnos de paciencia y con mucha calma ir enseñándoles poco a poco qué tienen que hacer y cómo deben comportarse cuando sea la hora de comer.

Más o menos cuando los niños cumplen los tres años, suelen comer en la mesa con el resto de adultos de la familia. Es entonces cuando debemos comenzar a explicarles ciertas pautas para que se comporten como corresponde en la mesa. A veces los padres les dejan hacer lo que quieren con la excusa de que son niños, pero es muy importante inculcar buenos modales cuanto antes porque cuando crezcan será muy tarde para modificar algunas malas conductas.    

Si queremos asentar normas en la mesa, lo recomendable es que el pequeño comience a comer con el resto de los adultos cuanto antes, si es posible hacer coincidir horarios, ya que hay que aprovechar la etapa de imitación. Predicar con el ejemplo es lo más útil y práctico. Debemos dar coherencia a las normas con nuestros actos. Además de que el niño comerá más entretenido en compañía, también se fijará en lo que hace el resto. Y si sus hermanos no se levantan, él tampoco lo hará.

Las rutinas son clave para que el niño pueda asociar qué hacer en cada momento. Comer siempre a las mismas horas, lavarse las manos antes de sentarse en la mesa, quedarse sentado mientras sirven la comida y que siempre se siente en el mismo sitio también ayudará a fortalecer unas pautas de actuación.

Normas que los niños tienen que seguir

Hacer que un niño de tres años aprenda en dos días todas las normas y se porte de maravilla es algo bastante difícil, por tanto con paciencia y mostrándole las normas poco a poco, conseguiremos que su comportamiento en la mesa sea ideal.

Unas normas por las que se puede empezar son:

  • No levantarse en mitad de la comida. Aunque él haya terminado, debe esperar a que el resto termine. Como excepción podemos poner los momentos en los que necesite ir al baño, por ejemplo.

  • Esperar a que todo el mundo empiece a comer, salvo si se le da permiso de lo contrario.

  • No hablar mientras se come, o comer con la boca abierta. Y tampoco debe tirar la comida, ni jugar con ella. Teniendo en cuenta que se le pueden caer muchos alimentos sin querer porque a esta edad aun les puede costar utilizar los cubiertos, no podemos enfadarnos por esto.

  • Si los adultos están hablando no puede gritar, ni interrumpir. Esto podría aplicarse a otros momentos del día.

  • No se puede andar en la nariz, o rascarse la cabeza. Algunos niños tienen la costumbre de quitarse los zapatos, pero esta manía no debería darse en la mesa.

  • Si hay varios hermanos, debemos premiar al que esté comiendo correctamente y no prestar más atención al que está siendo más revoltoso para evitar que las travesuras se contagien.

  • Decir un “gracias” cuando se les sirve la comida en el plato, y enseñarles a prestar su ayuda a la hora de poner la mesa y también de recogerla.

  • Es importante que entiendan que deben acabar todo lo que se les ha servido. Salvo si se encuentran enfermos, que no debemos obligarles.

Normas básicas a seguir en la mesa

Los padres deben predicar con el ejemplo, y si no quieren que se juegue en la mesa, ellos tampoco deberán contestar mensajes con el móvil o recibir llamadas.

Debemos tomarnos un tiempo para cada norma, ir las más sencillas a las más complejas. Si se las decimos todas a la vez, el niño se saturará y no las aprenderá. Puedes empezar con: acabarse todo lo que se ha servido en el plato, no tirar la comida, y no levantarse si aún no se ha terminado de comer.

Utilizar un tono firme y contundente sin gritar ni mostrar impaciencia. En ocasiones los niños se comportan mal a propósito, pero muchas veces lo hacen sin querer, porque no recuerdan todas las normas o porque intentan hacer cosas que aún no se les da bien (como poner agua en un vaso y que se le caiga toda).

Felicitar a nuestro hijo cuando se porta bien y sigue las normas de la mesa, pero no hace falta premiar con regalos físicos, con palabras bastará. Si vemos que el niño se comporta mal en la mesa, no debemos permitírselo aunque queramos que se coma la comida a toda costa. Debe comer, pero comer bajo unas normas.

Poquito a poco, podrá adquirir estas normas como rutinas y enseguida se portará en la mesa como corresponde, sin olvidarnos de que los niños, son niños.

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