Empieza el día con energía

Entre todas las comidas del día el desayuno es la más importante, sobre todo para los adolescentes que necesitan un aporte energético extra por estar en plena época de crecimiento. Un buen desayuno aumenta el rendimiento físico e intelectual, facilita la concentración y la memoria, proporciona alegría y buen humor.

El desayuno es la primera comida que ingerimos después de toda la noche en ayunas y nos da la energía necesaria para afrontar el día.

El hecho de desayunar en casa ayuda a alcanzar los requerimientos de nutrientes, contribuye a distribuir la energía a lo largo de la jornada y mejora el rendimiento en el instituto. No desayunar implica cansancio, falta de atención e incluso mareo y dificultad de concentración.

Un buen desayuno consta de cereales, leche y fruta. Los cereales proporcionan glucosa, que es el mejor “carburante” para el cerebro y hace que el sistema nervioso funcione mejor. Además, tomar cereales de desayuno o pan en lugar de productos de bollería ayudará a que la energía dure más tiempo. La leche se puede sustituir por yogur o queso, y la fruta puede ser entera, cortadita en trozos, en macedonia, en compota o en zumo natural.

El desayuno debe cubrir el 25% de las necesidades energéticas diarias, y se reparte entre lo que se come en casa y el almuerzo de media mañana en el instituto.

Por ejemplo un vaso de leche con cereales y una fruta cortada a trocitos, un yogur con cereales y un zumo de fruta, o un batido de leche con fruta y un bocadillo pequeño con jamón york o queso para comer a media mañana. Los productos de bollería pueden consumirse con moderación siempre que no represente la única alternativa de desayunos y meriendas.

Un buen aprendizaje desde niños y el ejemplo de los padres es fundamental para fomentar un desayuno adecuado. Merece la pena levantarse 15 minutos antes para compartir en familia, y sin prisas, esas primeras horas del día.