Vamos a cerrar heridas

La cicatrización de heridas es un proceso complejo pero que nuestro organismo lleva a cabo de forma natural. En él se producen reacciones bioquímicas dirigidas a reparar el daño, aunque el tiempo necesario para conseguirlo depende de factores diversos, como el tamaño de la herida, su localización, el tipo de piel, el estado de salud de la persona y, naturalmente, la edad, pues se sabe que una herida tarda mucho menos en cicatrizar en un niño que en una persona de edad avanzada.

Los cuidados médicos y los productos farmacéuticos son fundamentales para que el proceso de reparación sea más rápido. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que algunos alimentos pueden intervenir en esas reacciones bioquímicas y acelerar la cicatrización.

Varios estudios han demostrado los efectos de algunos nutrientes sobre el proceso de cicatrización. En primer lugar, hay que mencionar las proteínas. Abundan en la carne, el pescado, la leche, los huevos y las legumbres, y son esenciales para el crecimiento y la formación de nuevos tejidos. Un tipo de proteínas de elevada calidad son las séricas. Vitafos® aporta el 100% de sus proteínas en forma de proteínas séricas, que ayudan a la formación y mantenimiento de las estructuras musculares y la renovación de los tejidos.

En cuanto a las vitaminas, se ha comprobado que en el proceso de curación de las heridas están implicadas las vitaminas A, B, C, D, E y K. Consumir alimentos que las contengan contribuye a reparar las lesiones a partir de muy diversas funciones, desde la prevención de hemorragias (vitamina K) hasta la reparación de las mucosas y otros tejidos (A), pasando por el desarrollo y crecimiento de células y tejidos (B) o la participación en la formación de colágeno, proteína abundante en la piel que contribuye a la curación de heridas, fracturas y contusiones (C).

Tampoco hay que olvidarse del zinc, el más importante de los minerales que intervienen en la cicatrización, ya que ayuda a sintetizar proteínas y a producir colágeno. Se encuentra en las carnes rojas, el marisco, los huevos y las legumbres.
Finalmente, debemos mencionar la miel, un alimento que cuenta con propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes, y que en algunos estudios ha mostrado tener beneficios incluso al aplicarse de forma tópica, como apósito, sobre heridas y quemaduras.